En las últimas semanas las redes se han llenado de titulares grandilocuentes: «la IA construye tu árbol genealógico», «encuentra parientes ocultos», «con un solo prompt vas a conocer tu historia familiar»… Promesas que suenan a magia. Pero, como casi siempre que algo suena demasiado bien, conviene mirarlo con lupa.
Habiendo probado las herramientas de IA más populares con consultas genealógicas, esto es lo que hemos encontrado:
Lo que sí aporta la IA
Es un inmenso rastreador. Internet crece cada día, y hay datos recientes o dispersos que a veces se nos escapan en nuestras propias búsquedas. Pedirle ayuda a la IA para peinar ese océano de información puede sacar a la luz, muy probablemente, cosas que no habíamos visto.
Ordena nuestras ideas. Cuando le pedimos asesoramiento, la IA suele devolvernos preguntas: qué datos tenemos, qué nos falta, qué fechas o lugares podemos precisar. Ese ejercicio, aunque parezca simple, ayuda a poner en orden la investigación.
Actúa como asesor. Es su mejor habilidad, puede proponernos archivos, fuentes o líneas de investigación que desconocíamos o que no habíamos valorado, en función de lo que le contamos sobre nuestra familia, abriéndolos los ojos a recursos insospechados.
A veces toca la lotería. Si algún pariente ha publicado antes un árbol genealógico que conecta con el nuestro, la IA puede ayudarnos a encontrarlo. No es magia, pero sí buena suerte bien aprovechada.
Enciende la mecha. Puede ser el empujón que nos falta para empezar a investigar en serio. La curiosidad por saber de dónde venimos es casi universal y la pereza que nos impide comenzar, también. A veces solo hace falta un primer resultado sorprendente para engancharse de lleno.

Lo que no hace (por mucho que digan los creadores de contenido)
No investiga en profundidad por nosotros. En España, y en muchos países, la IA no tiene acceso a los grandes archivos documentales que sustentan y arman una genealogía fiable. No va a realizar el trabajo de verificar a fondo documentos originales y enlazarlos, al menos por ahora.
Lo de descubrir «parientes ocultos»… no tanto. Puede mostrarnos árboles con personas que desconocíamos, sí, pero porque ya estaban publicados en la red. Más que ocultos, son desconocidos para nosotros. El matiz importa.
Los apellidos comunes la superan. Enlazar correctamente con otra familia cuando hay pocos datos o el apellido es muy extendido es un reto incluso para un investigador profesional. Para la IA, hoy por hoy, es terreno todavía inalcanzable.
Cuidado con las suposiciones. La IA tiende a lanzar hipótesis con aplomo: que tu apellido significa tal cosa, que viene de tal región, que hay relación con tal otra familia… Hay que tomarse estas afirmaciones con muchísima cautela y contrastarlas siempre. La IA es muy buena haciendo sugerencias, pero debemos probarlas nosotros.
Entonces, ¿la usamos o no?
Sin duda. No hay que quedarse en la Edad de Piedra: la IA es una ayuda enorme para conocer la historia familiar, y conviene adoptarla como una herramienta habitual.
La clave está en cómo la usamos: experimentar, darle toda la información posible, revisar sus sugerencias con ojo crítico, comprobar lo que propone y corregirla cuando se equivoque. Con ese “diálogo” la propia IA puede seguir aportando pistas cada vez mejores y multiplicar la efectividad sumando su potencial al nuestro.
Si apenas hemos empezado a investigar nuestra genealogía, es posible que nos deje con la boca abierta. Y si ya llevamos años de investigación con datos fiables… el efecto mágico será más leve, aunque sin descartar nunca que saque de la chistera aportaciones que nos asombren.
Por tanto, la IA no hará toda la tarea, pero ha venido para quedarse también en genealogía, y lo mejor que podemos hacer es pedirle, desde ya, que sea nuestra compañera y asesora habitual.
Antonio Alfaro de Prado

A mi me está sirviendo de muchisimo, le pregunto sobre publicaciones o como quitar una mancha de vino, es estupenda.
Sin duda la IA es ya un gran compañero, el reto es aprovechar las grandes novedades que ofrece, puede ser un investigador avanzado que busque en millones de fuentes y que relaciona resultados que ni soñaríamos poder abarcar. Nos seguirá dando cada vez más alegrías.
Muy de acuerdo con lo que comentas.
De hecho, cuando me llegó la noticia lo quise probar, incrédulo, y, efectivamente, me realizó una serie de preguntas sobre la información que yo ya habia recopilado. Según el chat utilizado, te pide permiso para entrar en redes como familySearch, MyHeritage, etc. pero no encuentra más de lo que yo ya habia encontrado.
Lo que sí ayuda es que te asesora, como muy bien dices, sobre donde puedes acudir o donde podrías encontrar más información.
En mi caso, en el arxivo Histórico de la diócesis de Tarragona lo tienen casi todo digitalizado y he podido encontrar toda la información en su página de internet, llegando a mediados del siglo XVIII. Hubo una quema de documentso a raiz de la guerra de Sucesión y corresponden al período des de finales de 1600 i mediados de 1700
Fui personalmente a varias poblaciones a buscar información en las parroquias, pero no pude conseguir nada.
Las IA no me han ayudado mucho en ese sentido pero sí me han dado otras opciones de búsqueda de información para tener en cuenta.
Miguel, es probable que dentro de unos años tengamos una genealogía fácil y cómoda gracias a la IA, pero la investigación histórica aún se le resiste y muchas veces ofrece lo que han denominado «alucinaciones» asociaciones de nombres y filiaciones fantásticas, todo un peligro. De hecho, aún no tenemos grandes bases documentales digitalizadas y plenamente abiertas a la IA, pero todo llegará.
Para problemas puntuales de falta de documentación destaca la «creatividad» de Chatgpt, no sé si la usas habitualmente, pero descríbele el problema, uno de sus puntos fuertes es generar muchas posibles soluciones ante las consultas. La mayoría puede que no sean válidas pero ¿y si te propone una que sí lo sea y no se te haya ocurrido?
Un saludo
Muchas gracias, Antonio. Es un artículo muy atinado.
Saludos,
Fernando
Gracias Fernando. Es increíble la cantidad de veces que se replican en redes ideas «mágicas» como esta de que la IA te descubre tu familia con una simple consulta. Cuando te bombardean con estas invenciones acabas pensando que es posible lo que es imposible… a día de hoy al menos.
Un abrazo.
Totalmente de acuerdo. Debemos considerar a la IA como una herramienta pero no universal que valga para todo. Por tanto, nos puede ayudar como dices a investigar más rápido o a darnos nuevas ideas de búsqueda, pero es solo un asistente y tendremos que verificar los resultados, lo cual es casi como decir que nos devuelve a la casilla de salida.
He creado algún agente para la transcripción de documentos antiguos y estoy orgulloso de poder decir que funciona mejor que alguna web de pago que existe, pero aún así no es fiable es más de un 50%, lo que es muy bajo. Sin embargo, sí me es útil para darme ideas de transcripción de alguna palabra. Es decir, en conjunto conmigo llego más lejos y más rápido. Pero bajo ningún concepto puedo dejarle trabajar solo
Sí, la IA está acumulando cada vez más manejo de información y mayores habilidades, pero hay cuestiones como la investigación histórica que pueden resultar enormemente complejas y requieren una gran capacidad para evaluar y contrastar, algo que, de momento, no ha logrado. Ya veremos en el futuro…
Respecto a la transcripción de textos antiguos sin duda hay avances y para tipos de letra sencillos ya hay resultados alentadores. El día que puedan barrer con éxito manuscritos con interpretaciones ajustadas será una revolución.
Pero actualmente también considero que no son capaces de procesar documentos de mediana dificultad y mucho menos las letras más complicadas, con el riesgo que además genera la transcripción automática de trastocar palabras clave y, aún más, nombres y apellidos. Aún habrá que esperar.