Archivos Militares (II): Segovia, los oficiales del ejército de Tierra

Archivos Militares (II): Segovia, los oficiales del ejército de Tierra

Si tienes un antepasado que fue oficial del ejercito español estás de enhorabuena porque es muy posible que puedas encontrar información sobre él en el inmenso Archivo General Militar de Segovia.

¿Qué se entiende por oficial del Ejército? En el ejército se distingue entre la tropa, los suboficiales y oficiales. Oficiales hoy en día son quienes alcanzan los siguientes empleos: alférez, teniente, capitán, comandante, teniente coronel, coronel y general. Sin olvidar que en el pasado hubo otros grados de oficiales como el de sargento mayor o brigadier, hoy desaparecidos. El grado de alférez era el que se otorgaba tras pasar por las academias militares, por este motivo se les denomina coloquialmente como «militares de carrera». Pero también, excepcionalmente, se podía alcanzar el grado de oficial mediante ascensos por méritos de guerra. 

¿Qué fondos conserva este archivo?

Fue creado con el objetivo de conservar toda la documentación generada por las instituciones del Ejército de Tierra desde mediados del siglo XVIII hasta la actualidad. Si tenemos en cuenta que el Ejército del Aire es relativamente moderno y que la Armada siempre ha tenido un peso relativo mucho menor en el conjunto de las fuerzas armadas, podemos hacernos una idea de la ingente cantidad de documentos que alberga, es el principal archivo militar de España.

Documentación relativa tanto a la organización del ejército en sus servicios centrales como el procedente de las diversas capitanías, comandancias, instituciones etc. Fondos procedentes de toda España incluyendo los territorios de Ultramar; la América Española, Filipinas y África.

¿Qué hay de interés para un genealogista? Si tuviéramos capacidad para bucear en la inmensidad de documentos sin duda encontraríamos el rastro de nuestros antepasados en múltiples secciones, pero esencialmente hay tres secciones de máxima utilidad para nuestra historia familiar:

1. Los Expedientes Personales que es el conjunto de información personal que el archivo conserva sobre cada oficial. El documento esencial es la hoja de servicios pero también es frecuente (¡e interesantísimo!) hallar otros documentos, desde informes a procesos judiciales e incluso información personal que por algún motivo desconocido llegó al archivo y quedó guardada en el expendiente. Por este motivo conviene solicitar siempre el expediente personal del militar y no solo la hoja de servicios.

En cuanto a la hoja de servicios lo podríamos definir como el curriculum vitae del militar, donde figurarán desde sus datos personales y algunos rasgos físicos hasta un resumen de su carrera militar; empleos que tuvo, regimientos donde sirvió y un resumen de las campañas militares, acciones de guerra y otras circunstancias sobre su vida militar.

Podemos localizar si se conserva el expediente consultando el Índice de expedientes personales publicado por la editorial Hidalguía y que se puede consultar online en estos enlaces publicados por la Biblioteca Virtual del Ministerio de Defensa:

 Índice de expedientes personales, v. 1 Índice de expedientes personales, v. 1
Índice de expedientes personales, v. 2 Índice de expedientes personales, v. 2
Índice de expedientes personales, v. 3 Índice de expedientes personales, v. 3
Índice de expedientes personales, v. 4 Índice de expedientes personales, v. 4
Índice de expedientes personales, v. 5 Índice de expedientes personales, v. 5
Índice de expedientes personales, v. 6 Índice de expedientes personales, v. 6
Índice de expedientes personales, v. 7 Índice de expedientes personales, v. 7
Índice de expedientes personales, v. 8 Índice de expedientes personales, v. 8
Índice de expedientes personales, v. 9 Índice de expedientes personales, v. 9

2.  Los Expedientes Matrimoniales. Aunque desde fechas anteriores los militares para casar debían solicitar un Real Licencia, con la creación del Montepío Militar en 1761 se comenzaron a archivar sistemáticamente estos expedientes que contienen una documentación muy singular. Desde la solicitud del militar (que quizás nos aporte nuevos datos sobre su biografía. ) a una acreditación de la «limpieza de sangre y calidad» de la futura mujer; un informe de lo más variopinto donde aparece información de sus ramas paternas y maternas, empleos u oficios del padre y quizás de otros ascendientes hasta, si las hubiera, pruebas de nobleza. Incluye además un detalle de la dote aportada.

La serie conservada y cuyo índice está publicado abarca de 1761-1865 e incluye tanto a oficiales de Tierra como de la Armada:

TOMO II del Índice de los Expedientes Matrimoniales de militares y marinos que se conservan en el Archivo General Militar, 1761-1865

La obra consta de dos volúmenes, uno de ellos accesible desde este enlace a Google Books. El tomo I  no es posible consultarlo online, pero no es difícil en los foros genealógicos encontrar a personas que nos puedan realizar la consulta de esta obra. 

3. Los Expedientes de viudedad y orfandad, que nos aportaran datos tan útiles como el último empleo del militar al fallecer, su partida de defunción, la de matrimonio y las de los hijos, un extracto del testamento y diversa documentación administrativa. Se puede consultar esta obra:

Incluye un índice de los expedientes de 1790-1815 y 1824-1826.


¿Qué hacer si hemos localizado algún expediente de nuestros antepasados?

Actualmente hay dos opciones:

– Consultar el documento personalmente en el Archivo General Militar que se encuentra en el Alcázar de Segovia, Plaza Reina Victoria Eugenia, S/N, 40003 Segovia. agmsegovia@et.mde.es Tfno 921462005. [Algo que por por otra parte es una gran excusa para disfrutar del Alcázar y de la ciudad]

– Solicitar copia del documento a través de internet rellenando el formulario que encontraremos en esta página del Ejército de Tierra

¿Qué relación hay entre los oficiales del Ejército y la nobleza? Que los índices de expedientes personales y los índices matrimoniales fueran publicados por la revista Hidalguía no es casualidad. Hasta principios del siglo XIX el ingreso en las academias estaba reservado a la nobleza, era preciso demostrar la hidalguía para obtener plaza. De igual modo ser oficial era considerado por tanto una prueba de nobleza. 

No era requisito la hidalguía para las mujeres que quisieran casar con oficiales pero lo cierto es que muchas de ellas sí pertenecían a este estamento por lo que también las informaciones matrimoniales contienen, en un elevado porcentaje de los casos,  pruebas nobiliarias.

De hecho hay una cuestión en el aire que nunca he conseguido resolver, si para obtener plaza de cadete había que aportar pruebas de nobleza ¿qué ha sido de toda esta ingente documentación? Ni en Segovia ni en otros archivos parece que se hayan conservado las pruebas de ingreso, a diferencia de la Armada donde los expedientes de los aspirantes a caballeros guardiamarinas sí son consultables y constituyen un gran fondo de información genealógica.

 

Antonio Alfaro de Prado

En caso de que tus antepasados militares no hubieran sido oficiales de Tierra, consulta el post Archivos Militares (I): Archivos españoles con documentación militar para ver el esquema de los archivos castrenses españoles.

5 comentarios en «Archivos Militares (II): Segovia, los oficiales del ejército de Tierra»

  • el 16 diciembre a las 3:27 am
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    También me he preguntado que pasó con las probanzas de las otras ramas del ejército. Y otra cosa, a los que consultarán o consultaron ya el catálogo de expedientes de la Armada que está online, las fechas que aparecen son normalmente las de los bautizos, no las del nacimiento. Pueden haber pasado meses entre uno y otro. Lo otro es que no confíen ciegamente en la información que aparece, es mejor comprobar siempre cotejando con las partidas de las iglesias, a veces tienen errores en los nombres y fechas, lo sé por experiencia propia. Ahí aparecen los expedientes de mis antepasados y mucha gente copió la información tal cual aparece en el resumen online, y están mal las fechas y algunos nombres. He visto varios árboles en distintos sitios y todos tienen mal los datos.

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    • el 16 diciembre a las 9:08 am
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      El volumen de estas pruebas sería incluso mayor al de la sección de expedientes personales.O nunca se archivaron o en algún momento del siglo XIX se hicieron desaparecer.
      Y totalmente de acuerdo con el aviso: las informaciones extractadas hay que cotejarlas con el original y evitar errores que pueden además obstaculizar nuestra investigación. Durante años me pregunté cómo una persona del siglo XVII se podía llamar «Lourdes» según una obra genealógica hasta que consulté el documento original donde figuraba que no se trataba de su nombre de pila sino su apellido, de origen alemán, «Luyders».

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      • el 16 diciembre a las 12:04 pm
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        En mi caso me dí cuenta revisando un testamento. ¿Cómo iba a ser uno de los patriarcas de la familia si el testamento no mencionaba mujer ni hijos? Además, la fecha no cuadraba. Me di cuenta que habían cambiado algunos parientes de generación, para «acercar» los más encumbrados al aspirante a guardimarina. Se me formó tremendo reguero. Por suerte lo pude arreglar gracias a las partidas de las iglesias.

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  • el 16 diciembre a las 11:07 am
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    Es cierto. Yo recién hace 2 semanas recibí el expediente de mi tatarabuelo que fue Carabinero del Reino .
    Es muy gratificante. Un saludo

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  • el 16 diciembre a las 12:47 pm
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    A lo mejor algunos pensarán que no vale la pena gastar tiempo ni dinero verificando en las iglesias y demás archivos, pero tengan en cuenta que:
    1. El catálogo puede tener errores, ya sea porque los investigadores se equivocaron, o un error de imprenta.
    2. El expediente se hacía con según declaraciones de los interesados, se iba a las iglesias y se verificaba si las pruebas aportadas eran ciertas, entonces se hacía una copia de la partida (que es la que aparece en el expediente), pero estas personas también podían equivocarse. 
    3. Hay que contar con la posibilidad de que la información se haya falseado a propósito, inclusive, de que hubiera soborno por medio. Suena feo, pero no podemos dar por sentado que nuestros parientes fueran 100% honestos. Había mucho en juego. 
    4. Esto también es válido para la documentación de las Chancillerías, que aparecen a menudo en estos expedientes. 
    5. En caso de dudas, siempre que sea posible, verificar también las disposiciones testamentarias, es menos probable que la gente mienta cuando piensa que está en juego la salvación de su alma. 
    Por último, no olviden que siempre que se empieza a investigar hay posibilidad de encontrar información que no es muy halagueña. Es su derecho no compartirla, u omitirla, pero si va a compartir su árbol en línea, no falsee ni embellezca, recuerde que otras personas también se apoyarán en sus descubrimientos para avanzar en los de ellos. Siempre que pueda, especifique la fuente de sus datos. 
    ¡Feliz cacería!

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