Manual de Genealogía

La genealogía hispana actual post a post

Antes de empezar: Orientemos la búsqueda

La genealogía, tal como la define de forma concisa y precisa la Real Academia España es la serie de progenitores y ascendientes de cada persona de modo que nuestra tarea implicaría identificar y a todas y a cada una de estas series de antepasados que surgiendo de nosotros se expanden a través de nuestros padres, abuelos, bisabuelos… duplicándose a cada paso hasta alcanzar cifras que pueden resultarnos escalofriantes en la Edad Media y que en pocas generaciones más llegarían a superar la población de la Península y aún del continente.

Es obviamente una ilusión matemática que se reduce drásticamente al introducir el factor de consanguinidad por el que dos líneas de parientes que se entrelazan no aportarán nuevos ascendientes. Por ejemplo, un caso relativamente frecuente es el matrimonio entre primos segundos, aparentemente ya distanciados familiarmente pero que implica que se reduzca nada más y nada menos que un 25% la cifra global de sus antepasados.

orientemos la busqueda

Fijemos una estrategia de investigación razonable, una brújula que nos ayude en los muchos laberintos genealógicos que encontraremos.

Aun así, la tarea de querer conocer a todos nuestros ascendientes por todas nuestras ramas deberá ser el objetivo a medio o largo plazo, pero no es recomendable para un principiante que se verá abrumado por la enorme tarea. Para comenzar conviene marcarnos un objetivo mucho más concreto, quizás ese mismo que nos hizo interesarnos por la genealogía. He aquí algunas propuestas:

Investigar un apellido que nos resulte atractivo. Puede que entre nuestros apellidos más cercanos haya uno que siempre haya despertado los comentarios y la curiosidad en la familia y especialmente en nosotros. Aquel apellido de apariencia extranjera que algunos sitúan como originario de un determinado país. Puede que algún otro muy poco frecuente en la zona y cuyo posible significado siempre nos intrigó. Un apellido que coincide con el de algún personaje local y en torno al cual siempre corrió la leyenda de que había un parentesco. Incluso algún otro que no se especialmente diferente o peculiar pero que procede de una rama familiar por la que hemos sentido especial cariño.

Los antepasados de una determinada población. Quizás tengamos la suerte de poder acceder a algún archivo local donde conocer los nombres de nuestros antepasados. En este caso, concentrémonos en avanzar lo más posible en aquellas familias que vivieron en este lugar.  Aprovechemos la ocasión y no desperdiciemos nuestras fuerzas en otras ramas hasta no haber obtenido el máximo de información respecto a estas.

Adentrémonos en una rama que envuelva leyendas  o incógnitas. En muchas familias hay objetos con gran valor sentimental, algunos de ellos con inscripciones o formas cuya interpretación se ha transmitido por generaciones. Si es así, comencemos por ellos. Será un estímulo adicional identificar la vieja medalla, el antiguo grabado, las iniciales misteriosas del reloj o conocer la verdad sobre los grabados heráldicos que decían ser de la familia.

Consejo: Desarrollemos un síndrome genealógico de Diógenes  (moderado)

     Procuremos identificar y almacenar cuanta información genealógica esté a nuestro alcance y nos pueda interesar en el futuro. Cuántas veces lamentaremos no disponer de copias de documentos o de imágenes que en un momento dado vimos y pensamos equivocadamente que no necesitaríamos consultar de nuevo; un matiz, una duda, un dato que parecía accesorio, puede el día de mañana resultarnos clave y quizás ya no nos sea posible acceder a consultarlo. Igualmente cuando hallemos informaciones sobre personajes que podrían ser de la familia pero de los que desconocemos su origen intentemos anotar la información y conservar las referencias que el día de mañana nos permitan volver a encontrarlo. Si a la vida se le achaca que da muchas vueltas, la genealogía es una lotería permanente de familias donde aquellas que un día nos parecía ajenas por completo pueden resultar ser parte de nuestro origen a partir del siguiente enlace que encontremos. Igualmente aquellos que parecían personajes inconexos un buen día podríamos situarlos como parientes cercanos y quizás sean la clave para avanzar en la investigación.

 

Comenzar con un objetivo concreto será más gratificante ya que nos permitirá concentrar los recursos y lograr nuestros primeros éxitos como genealogistas. Probablemente estos mismos avances nos irán abriendo nuevos caminos de búsqueda y, con el tiempo, estaremos en condiciones de afrontar la genealogía como los expertos, investigando todas y cada una de nuestras líneas de antepasados.

© Antonio Alfaro de Prado

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Esta entrada fue publicada en 12 noviembre, 2013 por y etiquetada con .

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